< Figuraciones

Soy una chica que camina por ahí viviendo un cuerpo sensible.

 

Melancolía

Alguien me ungió de penas

me hizo naufragar

                 en las penunmbras.

Desde mis contornos

en un delirio 

           que se anuda,

tomo una ilusión

      y ahuyento

     todas mis lágrimas.

#poesia #poetry #poema #literatura #love #amor

#poesia #poetry #poema #literatura #love #amor

Una de las cartas que guido di tella le envió a mi papá, ex combatiente del bim 5 en Malvinas.

Una de las cartas que guido di tella le envió a mi papá, ex combatiente del bim 5 en Malvinas.

Una de las poesías que escribí en mi adolescencia.

Una de las poesías que escribí en mi adolescencia.

Hay dos cosas que el hombre no puede ocultar: que está borracho y que está enamorado

Antífanes. (via myuniquegame)

Sangre

¿Podría amar alguien más intensamente a Malena? Se lo preguntaba a menudo, más aún cuando por las noches saltaba de la cama, con sus aterradores sueños… (esos que pueden hacer que el soñante apriete los puños, llore, grite y se sienta totalmente aliviado al despertar). En esas escandalosas noches, ebrias de pesadillas para él, tibias de dulzura para ella…era tranquilizador verla dormir. Su hombro apenas destapado, sus labios casi besando el sueño, siempre tibios…a veces desesperados. No, nadie podría amar más a una mujer.

Esa noche fue como otras tantas, luego de acostarse y rodear su cintura, el sueño fue apoderándose lentamente de él. Primero las piernas comenzaron a quedar sin fuerza, luego el galopante hormigueo se extendió al abdomen hasta que ese ejército intrépido lo dejó inconsciente.

No pasó más de un minuto, o por lo menos eso creyó él, cuando el gris reemplazó al negro y sintió como sus puños abollaban la carne de ese rostro, que había perseguido varias noches, pero que no había alcanzado antes. Uno tras otro, con un ritmo atlético (y macabro), sus puños modificaban la forma de la cara. La nariz se había hundido, el ojo se ennegrecía más con cada golpe hasta que finalmente dejó de verse, tapado por la cascada de sangre que se desprendía del párpado. Los golpes siguieron, fueron diez o quince hasta que dejó de moverse. Tomó la cabeza desde la nuca, a simple vista era un rostro sin edad, sin tiempo, era rojo y chato…así lo había dejado.

Se levantó y al ritmo en que sus latidos se tranquilizaban su cerebro enloquecía. ¿Qué había hecho? Miró sus manos, los violentos golpes habían tenido efecto también en él. Supo que era culpable, ¿culpable de soñar con la muerte? Lo había hecho y ¿ese sería el fin de sus pesadillas reiteradas? Abrió sus ojos, hizo fuerza para ver, de nuevo, no con esos ojos que sentía, sino por esos otros que seguían cerrados imaginándolo. No pudo. Él, el cadáver, la sangre, no desaparecían. Ella, su divina amante no estaba.

Luchó contra su propio cuerpo una y otra vez pero la fórmula para “despertar” no estaba entre las que conocía en ese episodio de sus escapadas nocturnas. A lo lejos de ese callejón muerto, comenzaron a escucharse carcajadas, corridas, pasos adolescentes. Sintió miedo, sí, miedo y culpa. Corrió hasta percibir que el corazón le aprisionaba el pecho y se tumbó en el fondo de la vieja estación de tren, junto a un sulky.

Tirado, como un mendigo loco, volvió a experimentar ese regimiento de hormigas que confiscaba su humanidad  y también, de nuevo, ella estaba otra vez ahí. Como una muñeca perfecta, como una diosa con sueños salvajes. ¿Cuándo podré dormir una noche entera, sin soñar?- Pensó, mientras miraba su hombro pálido. Salió lentamente de la cama, encontró sus labios rojos al mirarla desde el rincón de la habitación, frunció el ceño. Se aseguró, esos labios estaban más rojos que nunca y, goteando. Perdiendo sangre, hundiéndose, deformados, ya no perfectos sino sufridos. La realidad horrible del asesino se comió, esa noche, el idílico paraíso del soñante. 

Anonymous asked
Hola caminante, cómo te trata esa patagonia?

Muy bien1 pero por qué anonymous!